Historia de las Cuevas

Historia del Tío Tobas

Historia del Tío Tobas...

Hace más de 100 año el "Tío Tobas", comenzó a construir cuevas por la necesidad de ubicar a su familia de 10 hijos, y a sus pastores "Curro" y "Tino", haciendo este trabajo durante el invierno, cuando la lluvia y la nieve impedían realizar las faenas agrícolas.

La cueva principal del "Tío Tobas" tenía 17 habitaciones, lo que supuso que la colina donde estaba ubicada, estuviera perforada con muchas ventanas al exterior picadas por los "Panderos". 

El "Tío Tobas", prudente y de temple sereno, como se desprende de la fotografía, fue alcalde de Alcudia de Guadix, y su trabajo principal era cultivar las tierras. Cuando hacía el vino, montaba una taberna, que permanecía abierta hasta terminar la cosecha. Hecho que motivó que a su cueva se la denominara "La venta del Tío Tobas".

En aquella época una tartana hacía el recorrido por donde se ubicaban las cuevas, como si de un autobús de línea actual se tratara, tartana que utilizaban los habitantes del Marquesado para ir hasta Guadix y vender los huevos.

Del carácter del "Tío Tobas" da muestra la siguiente anécdota:

En la comarca vivía un "Caballero cubierto ante el Rey" llamado Don Hipólito, que fue tan rico que se decía que contaba el dinero con cuartillas de medir el grano. Las cosas le fueron mal a Don Hipólito y vendió sus casas al "Tío Tobas", más tarde y al quedarse totalmente arruinado, el "Tío Tobas" le cedió una de sus viviendas hasta que el caballero murió.

Historia de las cuevas...

No se conoce con exactitud la época en la que nacieron las cuevas como hábitat, pero cuando los Reyes Católicos llegaron a Guadix, en 1489, existían ya algunas cuevas aisladas, que comenzaron a desarrollarse en la primera mitad del siglo XVI, existiendo hasta el siglo XX una situación de enfrentamientos de este hábitat contra la casa, debido fundamentalmente a factores socioeconómicos.

Las cuevas se pican aprovechando la blandura de la arcilla que componen la serie de colinas que abrazan los valles de la comarca de Guadix. En cualquiera de estas colinas se pica un plano vertical y después se cava en sentido horizontal la cueva o galería con ramificaciones interiores. La salida de humos de la cocina se obtiene perforando el centro verticalmente con chimeneas construidas con argamasa, encaladas posteriormente, lo que confiere al paisaje una fisonomía muy peculiar.

El acceso a la cueva se hace a través de una puerta de madera, a veces dividida en dos partes (la superior sirve de ventana), de tradición morisca. La temperatura en el interior de las cuevas es constante durante todo el año (18 grados centígrados) por lo que no es necesaria calefacción, no siendo preciso variar las mantas de cama durante todo el año.

Antiguamente durante el invierno, cuando la lluvia y la nieve impedían realizar los trabajos agrícolas, los hombres se dedicaban dentro de las cuevas a picar más habitaciones, sobre todo si estaba previsto que fuera a nacer un nuevo hijo.

Las cuevas de líneas curvas, techos abovedados y blancas chimeneas, ubicadas en las laderas de las colinas, en las cañadas y en los barrancos, con una distribución anárquica, componen un conjunto de interesante singularidad, representando su construcción una característica propia de la comarca. Su originalidad arquitectónica, su ideal temperatura y su gran ambiente acogedor, íntimo y rústico, las han convertido en un hábitat muy apreciado.